RAZÓN

 

Espero que estés de acuerdo conmigo en que aprender necesita compartir, que enseñar necesita compartir, que pocas herramientas son tan útiles como un blog para conseguirlo: ideas, sensaciones, informaciones, sentimientos. Creo que tod@s tenemos mucho que aprender y algo que enseñar. Me llamo Iñaki Etxebarria. Soy escritor. Me considero ciudadano del mundo. Y no me asusta el compromiso. Soy algo así como un grano de arena buscando una playa. Y unas pocas cosas tengo claras, que la vida es dura porque la hacemos dura, que la vida puede ser maravillosa siempre que estemos capaces de maravillarnos. Me veo con una mezcla de ingenuidad, curiosidad y audacia. En mi inocencia, en mi capacidad de ilusionarme con la vida me atrevo a  abordar temas que atañen a la humanidad al completo. Por ello necesito de la mayor y mejor de las colaboraciones: te necesito. Hay temas con los que no se debe frivolizar, éstos que atañen a la dignidad de cualquier ser vivo. En esto no me puedo arriesgar a decir tonterías. Y si las digo, al menos necesitaré quien me corrija. No quiero trabajar solo. No quiero vivir en una burbuja. Te propongo que me ayudes en aquellos temas que considero vitales para la humanidad en los próximos años. Hablo de la infancia abandonada, de la mujer, de los pueblos indígenas, de inmigrantes, de indigentes… Propongo que me ayudes a dar cuerpo a una propuesta ética y politológica en la que vengo trabajando los últimos veinte años, una proposición honrada que sólo tus luces harán lucir. Creo que el mundo será mejor cuando yo sea mejor: si todos nos aplicamos en este cuento, a todos nos irá mejor. Nos iría mejor si en lugar de viviendas tuviéramos hogares, capaces de albergar en un momento dado a cualquiera que esté pasando un mal momento. Si muchos hiciéramos eso tal vez seguiría habiendo pobres, pero quizá no hubiera miserables. Si los clérigos y monjas de cualquier religión hiciesen por ayudar al necesitado no habría miserables. Si partimos de que nuestro bienestar proviene de su miseria y nos aplicamos en cambiarlo, no habrá miserables. Todos podemos hacer algo por alguien. Todos podemos hacer algo por todos. Está en nuestra mano mejorar el mundo. Si no tenemos algo mejor que ofrecer, como una sonrisa, podrían ayudar nuestros recursos materiales. Hay oenegés que trabajan serio y bien en todos los asuntos fundamentales de la humanidad y se puede colaborar con ellas de muchas maneras. En esto Internet está significando una auténtica revolución. Algún día tal vez la humanidad vote en bloque a través de la red, todos a un tiempo, cualquier propuesta. ¿Quién nos lo impide? Opino que toda alternativa que busque mejorar el estado de las cosas de todos tiene que pasar por la unión de las personas, de los ciudadanos, por la unión de la gente más allá de clases, géneros, edades o lugares. ¿Quién nos lo impide? Tengo claro que allá donde las “razas” y las naciones restan y dividen las personas y los pueblos suman y multiplican. Son las personas y sus pueblos, y no las naciones ni las “razas”, quienes albergan los valores que necesitamos preservar. Ayúdame a encontrarlos. Necesito creer que es infinitamente más importante lo que nos une que lo que nos separa, que son tan importantes nuestros parecidos como nuestras diferencias, que lo realmente negativo es nuestra indiferencia. Te propongo uno de cuántos viajes al interior del género humano. Juntos podemos contrarrestar lo negativo que desgobierna este mundo. Y alguien nuevamente lo tachará de utopía. Y yo le pregunto ¿pero no son las “utopías” las que hacen que el mundo evolucione?… Súbete, amig@, al carro del honor. Bájate unas dosis de amor, de respeto y de fe para la familia humana. Échame una mano.

 

Iñaki Etxebarria


 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: