“Desechables” (y 2) (relato)

7:57 a.m.

 

           Acabo de encontrarme con Judith en la troncal Caracas, estimado oyente. Va cargada con un costal de ropa vieja, medio lleno, y se ve muy nerviosa… Le ruego que me permita acompañarla hasta la bodega de reciclaje. Y acepta.

 

          Póngale atención, amable radioescucha, porque esta muchacha acaba de darme una sorpresa… Mañana, a las siete en punto, le recomendamos que sintonice con nosotros, con radio Mañana, la radio del mañana. No se pierda esta emisión. Qué pena con usted, pero no puedo adelantarle más… Recuerde, mañana tiene una cita con este reportero, a las siete en punto… Sólo puedo decirle que algo realmente importante va a suceder en nuestra ciudad…

 

          A continuación damos paso a nuestro siguiente espacio: “La música la pone quien la escucha”… 

 

 

7:00 a.m. Tercer día de emisión.

 

          Buen día para la audiencia de Radio Mañana, la radio del mañana, un mañana que para algunos parece que va a dar inicio desde hoy mismo… También este día luce un sol radiante en la ciudad… Como le prometí ayer, cerca del cierre de nuestro programa “la escuela de la calle”, estamos tomando posiciones para informar de algo muy especial. Nos estamos refiriendo a una toma de la troncal Caracas, que se está produciendo en estos precisos instantes. Lo ha escuchado bien, amable oyente. Un nutrido grupo de niños de la calle está a punto de tomar pacíficamente la arteria más importante de Santa Fe de Bogotá… ¡Atención!. ¡Préstele atención!… Los niños se han dispersado y están deteniendo el tráfico que circula en los dos sentidos… Cuando un bus intenta esquivarles, ¡ay!, pero debe detenerse, bruscamente, frente a una niña muy valiente, que no es otra que Judith… ¡¡¡Cuidado Judith!!!… ¡Y da un volantazo!… ¡Ay, mamá!. Y queda cruzado a escasos centímetros de la niña… ¡A poco es atropellada!. Se ha tenido que llevar un susto de muerte… El nerviosismo de los choferes va en aumento… Los conductores les increpan y les conminan a que se aparten de la vía. También hay algunos que les defienden… “¡Déjenlos que se manifiesten!”. “¡Ellos también tienen derechos!” –grita una mujer que también se ha visto envuelta en el trancón… Ahora mismo, unos cincuenta niños, tal vez más, Judith al frente, echan a caminar con varias pancartas que aún no acaban de desplegar… ¡Atención!. La niña se detiene en la mediana de la avenida y pide calma y cooperación a los choferes. El trancón que se ha formado es impresionante…  Estamos situados muy cerca del cuartel de la Policía Nacional que está junto a El Cartucho… Ponga cuidado. En estos momentos se une a los niños un buen grupo de habitantes de la calle… Judith hace una señal y todos la siguen… Y avanzan sin miedo mientras despliegan sus pancartas… Sí, todo indica que puede progresar la toma de la troncal Caracas por los indigentes de la ciudad, querido oyente… Veamos, sí, en una de las pancartas se lee: La dignidad es la misma para todos”. En otra pone: “Tenemos derecho a vivir”… Veamos lo que dice una tercera… Sí, ahora puedo  verla: “Necesitamos su confianza y su cariño”… Bien, parecen realmente importantes los lemas que despliegan los más pobres entre los pobres, los habitantes de la calle… Y cierra la manifestación un grupo de niños bien simpáticos, de todos los colores, aunque su pancarta está tan distraída como ellos… Veamos si conseguimos descifrar lo que pone… “Buscamos una familia colombiana”…  Éste es el lema que les acompaña… ¡Mucha atención, querido oyente!… Numerosos indigentes se están uniendo a la manifestación con una improvisada pancarta escrita con leña quemada… No está muy claro… Sí, ahora podemos leerla“No nos acaben con balas, acábennos con un trabajo digno”… Eso dice… La primicia informativa de Radio Mañana está siendo recogida por medios radiales y televisivos de alcance nacional. Varios de ellos se aproximan a Judith… Le preguntan si es ella quien lidera la toma de la troncal Caracas. Oigamos su respuesta…

 

         “Bueno, yo hablé con algunos niños. Sólo les dije que si no hacemos algo nos van a acabar”.

 

         “¿Qué es lo que piden?” –pregunta otra emisora.

 

         “Sólo nos iremos de la Caracas cuando nos escuche el presidente de la República”… -responde Judith con determinación.

 

         “¿Pero qué quieren pedirle al presidente?”… Ahora, el interés es de un canal de televisión.

 

         “Que escuche lo que nos pasa. Queremos pedirle que haga algo para que no sigan matándonos. Tenemos una propuesta que presentarle a Colombia, como dijo Condorito. Queremos manejar las basuras de la ciudad. Todos nos hemos cortado las manos con ellas y sabemos cómo reciclar”…  

 

         “Pero, discúlpeme señorita, ¿usted cree que la propuesta es seria?”…               –pregunto a Judith.

 

         “Cualquier indigente puede ser un buen reciclador a condición de ser sano. Y lo que cualquier otro empleado de la limpieza: un horario, un uniforme y a recoger toda la basura. “¿No es mejor que nos acaben así que con plomo?”…  

 

 

7:15 a.m.

 

          ¡Mucha atención!… Nos informan que varias tanquetas de la Policía Antimotines, cargadas con agua y tinta, han llegado desde la estación mayor de la Policía Metropolitana y se han apostado en la Caracas con la 26, a la altura del cementerio, cerrando el paso de los manifestantes al Centro Internacional de Bogotá, la zona financiera de la ciudad… Queda pues para la manifestación el espacio de la troncal comprendido entre las calles 7 y 26. Al parecer, el alcalde civilista de Santa Fe de Bogotá ha decidido consentir la toma como único medio, tal vez, de que los indigentes lancen sus proclamas a la nación. “Esto es una democracia y algunas veces el bien particular ha de regalarse un poquito para que pueda existir el bien común” –acaba de decir el alcalde. Así pues, se sugiere al sufrido conductor que tome otras carreras alternativas a la troncal Caracas en tanto se normaliza la situación… Le preguntamos a Judith, sin detener su paso tranquilo pero inflexible, si desea aprovechar el micrófono para decir algo… “Sí, gracias. Queremos hacer un llamado a todos los niños de Bogotá para que nos colaboren en estos momentos tan duros para los que vivimos en las calles”. Y un enjambre de compañeros rodea a la niña sin dejarla que camine… “A todos los niños que son maltratados o explotados por los mayores, a todos los que nos comprenden, les pedimos que se nos unan, que nos ayuden… También quiero decir a mi papá y mi mamá, a mis hermanos, si me están escuchando, que les quiero mucho, que no se preocupen por mí”… ¡Atención!… La fila de habitantes de la calle ocupa más de tres cuadras ya… Esto es más de lo que podíamos imaginar. Y, desde luego, bastante más de lo que se puede pedir a unos niños…            

 

 

7:20 a.m.

 

          ¡Mucha atención, estimado oyente!. El Ejército de la nación se ha tomado la avenida Caracas, disponiendo cuatro camiones con numerosos efectivos detrás de las tanquetas de la Policía Nacional. No sabemos cuáles serán sus intenciones. Como ya sabrá usted, nuestro alcalde no tiene autoridad sobre esta institución. Por el bien de todos, confiemos en que no se cometa la locura de disparar sobre los varios cientos de niños indefensos que ahora encabezan la manifestación, una manifestación legítima, una manifestación de hombres y mujeres cuyo único pecado es haber escapado de una guerra que dura ya más de quinientos años, contra estudiantes, desempleados y otros ciudadanos solidarios que se han unido al grito desesperado de los habitantes de nuestras calles… Se ven niños que han abandonado sus trabajos para unirse a la manifestación, niños que han huido de sus padres violentos, multitud de personas que malviven en invasiones, vemos televisiones extranjeras, cámaras cinematográficas… Judith continúa con su mirada transparente puesta en el frente, con el caminar desenvuelto de una líder, con su melena desgreñada, catira, abandonada al viento de la sabana… Y las dos columnas se van acercando… Cada segundo que pasa aumentan las posibilidades de que esto acabe en un violento altercado… Aquí, como sabe, todo es posible… En lo que a nosotros toca, estimado oyente, sólo puedo decir que ojalá el presidente se digne a escucharles…

 

 

7: 24 a. m.

 

          Faltan menos de cincuenta metros para que choquen ambos frentes. Los servicios informativos de medio mundo están pendientes del desenlace. El alcalde ha pedido cordura y serenidad a las dos partes pero ignoramos cuál será la reacción del Ejército Nacional… Y sigue la chirriadísima Judith al frente, caminando con paso lento pero firme, la mirada alta y la vida pendiendo de un hilo. Es admirable su audacia y el honor que defiende. Ya no concede declaraciones. Sólo camina. La niña parece convencida de que se hará escuchar ni más ni menos que por el Presidente de la República de Colombia. No sé en qué estará pensando ahora, o si estará pensando en algo siquiera, pero sus ojos apenas pestañean. Se ha llenado la troncal de miles de curiosos. Judith no titubea. Las ventanas se ven atestadas de gente. Nadie toca el claxon esta mañana. Un silencio, sensacional, contrasta con la inmensidad del gentío…  Vemos movimientos nerviosos de la tropa… Ya estamos a menos de veinte metros del parapeto dispuesto por las autoridades… Puede suceder lo peor… Algunos padres represores han preferido colocarse en el bando contrario al de sus hijos. Lo mismo habrá hecho más de un empresario que se ha quedado si empleados esta mañana. En ese lado, también vemos al comerciante del centro que persigue a Judith sin tregua, a más de un individuo que no sufriría siendo el primero en apretar el gatillo… Pero la otra fila, la de los niños y los indigentes y los solidarios,  ocupa en este momento más de cinco cuadras de la avenida Caracas… Y siguen uniéndose otras voluntades… Mientras, Judith prosigue con su paso silencioso, pacífico, lento. ¿Hacia dónde?. ¿Hacia su muerte?. ¿Hacia la redención de los “desechables?”. ¿Hacia la salvación de todos los niños oprimidos de Colombia?… ¡Atención!. Un jeep del ejército irrumpe entre las dos columnas, frena a la brava, junto a nosotros, desciende un soldado y entrega un teléfono celular a Judith. Estamos justamente a su lado. En el otro extremo de la línea… Sí… Esperemos a confirmarlo… Sí, sí, es el mismísimo presidente de la República. ¡Atención porque Judith está hablando ya con el presidente de Colombia!. Sí. Le está transmitiendo lo que tiene que ver con la empresa de basuras, asunto del que ya dimos cuenta a nuestro oyente. El mundo tiene a Judith en su mira… Decenas de micrófonos, grabadoras, cientos de cámaras fotográficas y de televisión de numerosos medios nacionales e internacionales hacen su trabajo… Ahora mismo, la niña me mira y muestra una sonrisa cómplice… Me dice que quiere dar una declaración a nuestra humilde emisora. Alguien le pasa un altoparlante. Sí, sí, atención, siga Judith… “¡El presidente ya habló con el alcalde!. ¡¡¡Escúchenme, parces, la basura de la ciudad será recogida por los indigentes!!!… ¡¡¡¡Aaaaeeeeeeeeeeeeeeeeeeeoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!…  ¡¡¡Al fin, lo conseguimos!!!… El júbilo es impresionante… Judith quiere seguir hablando. Escuchémosla… ¡¡¡Y quiero dedicarle este día tan importante al hombre que murió por todos nosotros, al bueno de Condorito!!!… ¡¡¡¡¡Aaaaaaaeeeeeeooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!… El alboroto es formidable… Estamos ante una magnífica experiencia colectiva. Esto es mucho más importante que un gran partido de fútbol o un desfile militar. Desde luego que sí. Acá estamos haciendo verdadera patria, estimado oyente. Estamos creando conciencia ante el mundo entero. Y el mundo sólo será mejor si nosotros queremos que sea mejor. Sin duda… Pero ¡atención porque aquí no acaba la cosa!. Un indigente ha subido al jeep del ejército y ha conseguido hacerse con el altoparlante. El gentío calla para escucharle… “¡¡Toda la ciudad y toda Colombia nos llama “desechables!!”… “¡¡Y yo pregunto…!!”… El hombre mira hacia los dos lados de la avenida Caracas… El silencio es absoluto… “¡¡Sí, yo me pregunto…!!”… ¡¡¿En cuál de los dos lados hay más desechables…?!!”

 

          Parece que nadie se atreve a dar respuesta a la desgarradora pregunta del indigente. 

 

          El silencio estremece a la multitud…

 

          ¿Aló?… Sí, veamos, estamos recibiendo una comunicación de nuestro oyente. Tal como sospechaba, usted es un niño. Sí, estimado oyente, ¿sería tan gentil de contárselo al mundo?. ¿Sí?… Aguarde un momento hasta que conectemos la amplificación. Le escuchamos. Medio mundo está escuchándole. Siga, siga… “Sí, bueno, quería decir, quería responderle a este señor que yo creo que  en ninguno de los dos lados hay desechables… Porque yo pienso que desechables pueden ser algunas cosas que hacemos, y también algunas cosas que no hacemos… Eso sí es desechable… Pero no, ¿cómo va a ser?, no podemos desechar a la gente. Nadie puede hacer esto con una vida, no, de ningún modo…”…

 

          El silencio en el gentío es total…

 

          Al parecer, sólo los niños tenían claro el mensaje…

 

          Los habitantes de la calle ríen y se felicitan…

 

          La policía está pidiendo la colaboración ciudadana para que la manifestación se disuelva sin altercados…

 

          La gente obedece y va desocupando la calzada, tranquilamente…

 

          A Judith se le ve especialmente contenta. Me guiña un ojo y me enseña un tiquete Bogotá-Medellín… Y me dice que al fin lo ha conseguido. Pesito a pesito, con  su trabajo honrado, buscando en las basuras, a cien el cartón, a cincuenta la chatarra, a cuatrocientos el aluminio, a ochenta el chiro de ropa vieja, Judith se ha ganado un billete hacia la libertad… Nada me gustaría más que ver las caras de sus papás, de sus hermanos, de sus amiguitos y amiguitas de Medellín, que ya la darían por muerta, cuando la vean tan bonita, tan auténtica, tan real…

 

          Aunque no, este reportero nunca podrá verlo…

 

          Porque no existe, todavía.

 

 

 

 

 

©Relato extraído del libro de relatos “El universo existe por amor”, by Iñaki Etxebarria, publicado en lulu.com

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~ por Iñaki Etxebarria en 18, febrero 2009.

Una respuesta to ““Desechables” (y 2) (relato)”

  1. FELICIDADES por este libro que creo deberia leerlo todos ,Gracias por tu escritura y ser de la manera que eres ,DE TIERRA NOBLE Y CORAZON DE CABALLERO CON HONOR …DIOS BENDIGA a la TIERRA VASCA Y SU GENTE …

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