La verdad nunca vive en los extremos (artículo)

Me dejo seducir por las palabras bellas, las que suenan bien y saben comunicar, y en algún lugar me duele cuando son distraídas de su sentido original, desvirtuándose, perdiendo ellas cuanto sus conceptos. Me duele ver cómo son usadas con tanta frivolidad que acaban por vaciarse de significado y dejan de existir para el propósito con que fueron creadas. Uno de estos casos es la palabra “radical”, un hermoso concepto para mi gusto, que no debería ser otro que aquel que acude a la raíz de un asunto buscando la verdad, su propia realidad. Sin embargo, la palabra radical hoy se equipara a la palabra extremista. Pero la verdad nunca está en los extremos del debate intelectual, los que sólo existen como referencias de nuestras propias limitaciones intelectuales y espirituales. Ahora bien, entiendo que algunas realidades son tan crudas que no se encuentran en el infinito abanico que hay entre los extremos. Y tal vez para ser radical haya que dejar de lado la moderación y ser extremista por una vez. Es posible. Pero esto no sucede en la mayor parte de los dilemas, conflictos o controversias. Entiendo que si uno viaja a la raíz de un asunto verá que todo es más relativo de lo que se cuenta, que nada es blanco o negro, que ningún protagonista, por positivo que haya sido, debería irse de rositas en el conteo histórico, que tampoco los malos de la película lo eran tanto como los pintaron, quizás.

Pondré algunos ejemplos que me servirán de paso para mojarme. Extremista era Hitler, sí, como Bush, como Bin Laden, como cualquier persona que quiso salirse solamente con la suya, como el actual estado de Israel o la división de las naciones, como casi todas las iglesias, como todas las decisiones políticas que se alimentan del odio o los prejuicios, como el estado de Irán y el de Corea del Norte, como el capitalismo, el comunismo o la pena de muerte. Radical es otra cosa. Radical, a mi entender, fue Jesucristo, Abraham y Mahoma, radical es cualquier creencia respetuosa con otras creencias, cualquier persona que quisiera salirse con la de todos sería radical, Mahatma Gandhi y Martin Luther King también lo fueron, la economía mixta o la unión de los ciudadanos podrían serlo también, y espero que, en la medida de sus posibilidades, también el presidente Obama.  

Yo mismo, alguien, nadie, desde este momento alguien y nadie, me declaro vocacionalmente radical y en absoluto extremista.

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~ por Iñaki Etxebarria en 11, febrero 2009.

3 comentarios to “La verdad nunca vive en los extremos (artículo)”

  1. Iñaqui… siempre y cuando ser radical y extremista no dañe al resto de la humanidad, y sea para beneficio de ella, me uno a tu cusa, tambien hoy me declaro radical y extremista.

    Saludos, Carolina

  2. Si defender una causa o un mundo mejor sin violencia es ser radical ,que yo digo que no ,YO SOY UNA PERSONA COMO TU QUE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR Y ESA PALABRA radical ,yo no estoy de acuerdo ,no se quien la creo ,pero abria que modificarla…SER una persona que desea quitar como Ghandi un sistema equivocado ,no es ser radical es SER JUSTOS …ESTOY A TU LADO Y APOYO TU IDEA PARA SIEMPRE UN MUNDO MEJOR Y MAS JUSTO E IGUAL CON RESPETO PARA TODOS/AS…UN ABRAZO ,BENDICIONES…

  3. Iñaki bendiciones para ti y tu familia y ese noble y bello pueblo vasco .Que DIOS os bendiga ,a ustedes y al mundo entero …

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