¡Que el duende no muere! (poema)

Que no, que no,

que el duende nunca se muere.

Que siga la fiesta,

que a cántaros corra el vino,

que Ramón no se me ha muerto,

que es tan sólo

una broma del destino,

una jugada amañada

por la estrellita del alba

y la aurora,

para que José le cante,

más hondo que nunca,

a su hermano mayor.

¡Qué no y que no,

que mi hermano, ay, no ha muerto!.

Que sólo es un mal invento

del olvido,

tonterías de la vida,

agüita nada corrida,

historias de un loco sin paz

que le quiso

un montón más que a su vida.

Ay, mi Ramón,

las penitas no me cuentes,

sólo di que me quisiste,

que no vas a estar tan triste,

que lo que tú, ay, me diste,

se da a un hermano o a nadie…

Ya no contarás chistes tan buenos, eso es verdad.

Y aquí pasaremos malos ratos por tu ausencia.

Pero te sueño en una tierra más bella que ésta,

así como en el paraíso de los gitanos,

donde en los ríos corran amigos a raudales,

los prados y bosques estén hechos de cariño

y la casa, con papá y mamá, junto a un olivo,

como ese que te molaba,

con la perra Lusy, una cabra y los pajaricos…

Ala, Montxo, búscate un lugar por allí arriba,

un lugar bonito, alegre,

donde podamos ir todos.

Yo me reuniré contigo

cualquier invierno aburrido

de estos u otros,

que aquí es frío.

Sé que te gustará el lugar

donde vuelves a descansar,

bajo chopos, junto al río

donde cogíamos ranas,

bien tapado

con la hojarasca de otoño.

A ella la he visto bailando

sobre tu tumba florida

con el viento, frío y juguetón, de La Llanada.

Te enviaré besos por e-mail

y abrazos por tu cumpleaños,

y escribiré  en el remite:

“Al lugar más bello, al cielo de Ramón.com”

Y mis mejores alboreás

llevaré al viento cartero,

a la cumbre del Gorbea,

y que te las cante luego.

No quiero que te preocupes por mí. Estoy muy bien.

Casi nunca lloro más de dos veces al día.

Mamá y la abuela te mandan abrazos eternos,

y sus mejores recuerdos.

Tus hermanos te llevan amarrado al corazón

 más que al gitano Camarón.

Y la perrica Lusy llora cuando amanece

y ve tu cama vacía.

Pero entonces, yo le digo,

ya sabes, por lo bajines,

Qué no y que no, qué el duende nunca se muere…

Y vuelve a quedar  dormida.

¡Que va, que va,

que el duende nunca se muere,

que siga la fiesta,

que a cantaros corra el vino,

que Ramón no se me ha muerto,

que es tan sólo

una broma del destino,

una jugada amañada

por la estrellita del alba

y la aurora

para que José le cante,

ay, más hondo que nunca

a su hermano del alma!…

 

 

©Poema extraído de la novela “Agüita seca (la fábula de Jadiya y José)”, by Iñaki Etxebarria, publicada en lulu.com

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~ por Iñaki Etxebarria en 19, diciembre 2008.

5 comentarios to “¡Que el duende no muere! (poema)”

  1. Bellísimo, ha sido un placer llegar a estas orillas.
    Un beso
    GabY

  2. Hermosos… me gusto!

    Saludos.-

  3. Tiene su duende y se le nota ,su quejio hondo con su dolor imprernado de amor . Su duende vivo .Felicidades transmite lo que siente.Un saludo y bendiciones…

  4. Preciosísimo. Me ha encantado. Describe perfectamente la tristeza serena. Mi fragmento preferido: “Estoy muy bien, casi nunca lloro más de dos veces al día”.

  5. También escribes poemas? Y además los entiendo! Me gusta, es un poema alegre para un momento triste. Seguro que si el protagonista puediera leerlo, te agradecería tanta belleza. Un saludo…

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