La superación de las razas, la función de la especie (artículo)

Hubo un tiempo en que los humanos eran sabios y alababan las virtudes de las plantas y los animales, al punto de respetarles como a dioses. Y los animales y las plantas, agradecidos, conducían al humano hacia el dios que está en todo lo que vive…

 Entiendo que las capacidades de un individuo son motivo de orgullo en cualquier especie animal, vegetal o mineral. El orgullo de una planta y un insecto han de verse en una flor, en un fruto; el de una hormiga, en su tarea cumplida, el de una piedra en resistir los avatares del tiempo. Sin embargo,  el orgullo humano se traduce casi siempre en vanidad y en soberbia. Sin duda nos estamos sobrestimando, menospreciando así el resto de los seres vivos, al tiempo que subestimamos nuestra propia potencialidad ética. Esta desmedida arrogancia es ignorante al extremo de que, sin cuestionárnoslo seriamente, nos situamos en el centro de la vida de las especies. Ignorando la tradición de los pueblos antiguos -ésta que nos habla de la esencia espiritual en la vida animal y vegetal- nos hemos instituido como “la más elevada forma de vida que conocemos…”, cayendo en el “especismo”, o como quieran ustedes llamar a esta presuntuosa y egocéntrica inclinación humana de estos tiempos locos, superponiendo nuestra capacidad de transformación, sin parangón en el planeta, a la idoneidad para preservar la vida, razón más elevada en la que cualquier otra especie podría educarnos a nada que nos dejásemos…

El orgullo individual de los humanos, y también su orgullo colectivo, han degenerado en vanidad y en soberbia. El racismo no es sino una evidencia más de un humano en disfunción con su entorno, inseguro, que necesita privilegiarse y se engaña…

Siendo que nos damos tanta importancia como para acaparar un género y una especie, siendo que tantos caracteres son comunes a los miembros de nuestro género como para considerarnos de la misma especie, siendo tan interesante todo lo que nos une, ¿con qué sano criterio entramos a valorar la importancia de las razas humanas?… Hoy que sabemos que ya no hay “islas” donde pudieran subsistir la pureza de las razas no deberíamos hablar de razas humanas. Hace ya un tiempo que diferentes investigaciones mostraron que los caracteres raciales psicológicos tienen que ver más con la tradición cultural  que con la herencia genética, que las singularidades fisiológicas y patológicas de las antiguas razas son susceptibles de modificación en diferentes condiciones sociales y nutritivas. De ello debe inferirse que los caracteres anatómicos son la única base científica en el intento de clasificar las razas, quedando reducida a las peculiaridades pigmentarias, al color del pelo, de la piel, de los ojos, argumentos no muy serios para desunir al gran género de los humanos…

Sin embargo, el racismo está más presente que nunca, sostenido por las únicas armas que pueden esgrimir los autoritarios que lo alimentan: la ignorancia, la soberbia y el deshonor.              

Si prestamos un mínimo de interés a la Historia comprobaremos que la Humanidad ha caminado hacia su unidad genérica, específica y racial. Las capacidades desarrolladas por cada antigua raza humana en su adaptación a un medio diferente son ahora capacidades de todos Cada vez somos más aptos, más ricos, más bellos, al menos en nuestra herencia genética. Parece ser que el mestizaje es nuestra solución natural de continuidad. No me refiero a ese mestizaje que nace de la homogeneización cultural siguiendo los patrones arbitrarios y excluyentes  de los estados-nación, sino a este otro que germina de la convivencia libre y solidaria entre las gentes y sus culturas.

Entiendo que ese mestizaje biológico, cultural y ético, futurible, nos llevará a la preeminencia de la especie sobre lo que queda de las razas, a la superación del racismo, a la unión de las civilizaciones en una más alta civilización humana, tal vez incluso nos indujere a soñar con nuestra integración en el reino de los seres vivos, a superar nuestro especismo latente, a indagar con responsabilidad histórica en la verdadera función de la familia humana, que no es otra que la del resto de las familias, especies, géneros y reinos: ¡PRESERVAR LA VIDA!…

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~ por Iñaki Etxebarria en 2, diciembre 2008.

Una respuesta to “La superación de las razas, la función de la especie (artículo)”

  1. Bueno, ahora estamos en un momento único en la historia, y es el momento en que las distancias se han roto. Eso está provocando que las fronteras que hasta ahora han sido las barreras más físicas entre las razas sean mucho más difusas y permeables. Europa está en un proceso irreversible de inmigración. Han surgido tensiones, probablemente las habrá todavía durante años, pero poco a poco “el roce hará el cariño”.

    Saludos.

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