“Eticopolítica” (artículo)

La política es mucho más que la tarea de un político. La política es imprescindible cuando dos o más personas entran a relacionarse. Sin ella la convivencia está abocada, tarde o temprano, al fracaso. Con nuestra política es más probable la justicia, la paz, la igualdad, con ella podemos utilizar nuestra “inteligencia”, nuestra imaginación, dar rienda suelta al poder que todos tenemos.

En el “mundo libre” hemos dejado la política en manos de los políticos, y estos están en manos de grandes corporaciones y organizaciones mafiosas. ¿Dónde queda nuestra libertad real?

Nos puede la comodidad.

Estamos en el terreno de juego de un selecto grupo de desalmados.

Oprimidos somos todos los demás, a menudo por nuestros propios prejuicios.  

El cambio se impone desde la raíz.

¿Qué hacemos?…

Los ciudadanos del mundo tenemos que construir algo donde quepamos todos.

¿Quién nos impide unirnos?…

¿Qué nos impide unirnos?…

Entiendo que el ser humano no está compuesto solamente de cuerpo y mente. Creo que cualquier ser vivo posee un espíritu que lo anima. Y se me antoja que todas las grandes religiones del planeta podrían ponerse fácilmente de acuerdo en esto. Cualquier modelo político o económico que no tome en consideración esta “unidad en la diversidad” del ser, está abocado al fracaso. Tenemos la experiencia de todos los modelos políticos conocidos. Ninguno de ellos tomó en serio las debilidades humanas, los anhelos irrenunciables de las personas y los Pueblos o la búsqueda de la sintonía con una realidad en continuo movimiento. Y si alguno está logrando sostenerse es por nuestra indignante desidia, porque millones de inocentes caen cada día en cualquier batalla.

No espere a nadie.

No espere nada.

Acabe con su propia corrupción.

Comience a practicar la “eticopolítica”, o como quiera usted denominar la política puesta al servicio de la comunidad.

Si los opresores llegasen a entenderse lo suficiente con los oprimidos, tanto como para entrar a formar parte de la “sociedad común”, puede que los ricos no amasaran tanto dinero pero nadie llevaría las de perder. Obviamente existen demasiados escollos para este sueño, el de una humanidad que supere el clasismo, el machismo, el racismo, la ignorancia o nuestra escalofriante soberbia… Pero solamente encuentro dos déficits casi insalvables en la Humanidad que comienza el siglo XXI, tanto que impedirán que la utopía de un mundo mejor se traslade a la realidad de cada ser vivo. El primero de ellos tiene que ver con que las mayorías no sabemos lo que nos conviene. Si lo consensuáramos sí lo sabríamos, y los gobernantes recibirían entonces la energía de los gobernados con intensidad y calidad muy distintas, y todos los poderes fácticos tendrían que actuar en consecuencia. La otra deficiencia, ésta que mientras subsista hará inútil cualquier esfuerzo civilizatorio para la Humanidad, tiene que ver con que los ricos no están dispuestos a compartir su riqueza, tanto menos si a cambio nada obtienen. Y algunos creemos que, metidos en una dinámica realmente solidaria, el largo plazo puede que sí estuviera en condiciones de ofrecer beneficios para ricos y pobres. Estoy pensando en la paz real, en la estabilidad y también en el verdadero mercado global, ¿por qué  no? No hay pena, el asunto no es la globalización sino el reparto injusto de la riqueza. Además, también podemos globalizar las cosas buenas. Antes que nada se trata del reto de la solidaridad, de utilizar nuestra “inteligencia colectiva”. Permitamos que entren los ricos en la sociedad civil del futuro, aportando lo propio, lo que torne posible la utopía de la convivencia pacífica en el planeta entero. Todos los seres humanos conviviendo en una “alta civilización”, motivados en la tarea de vivir digna y largamente como especie. Es un ideal, algo del espíritu, claro. Pero ¿acaso no se llamaron siempre “utopías” a los sueños que hicieron posible la evolución?…

Puede que lo preocupante no sea el final de las ideologías, precisamente, sino el final de esta “utopía” entendida como el sueño íntimo de todas las personas…

¿Entonces?…

¿Cómo podemos las mayorías ganar nuestros derechos sin generar contradicciones en el proceso?…

¿Qué hacer para que los poderosos sean solidarios?…

No lo sé.

Sé que anhelo la Patria Tierra.

Y ella exige un proyecto donde quepamos todos.

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~ por Iñaki Etxebarria en 20, noviembre 2008.

2 comentarios to ““Eticopolítica” (artículo)”

  1. Opino igual que tu ,ya se que no es facil lo que pensamos pero creo y tengo esperanza que ya se esta creando ese espiritu de anhelar algo mejor para la humanidad ,esa igualdad ,y en lo que se piensa se atrae, antes no era asi .Felicidades por tu articulo …

  2. Es el sueño de los grandes hombres, de los grandes pensadores , de los hombres justos, de los hombres buenos; pero nosotros no estamos capacitados para llevarlo a cabo: es el original plan de Dios para la humanidad. Isaías 2:4

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